Despertaste en la mañana al amanecer de un nuevo día de actividades. Das un vistazo a la ventana y el gris del día se parece un poco a la bruma de un bosque en la lluvia de otoño. Tu cuerpo está anclado en la cama, te sientes como un barco varado en la playa, sin poder moverte. Empiezas a repasar los pendientes del día. En tu cabeza resuenan las llamadas telefónicas que hay que hacer, los diálogos de la junta de las 9, los diferentes caminos que pueden tomar las decisiones que hagas, el trabajo de la computadora. Un pequeño vacío te invade en ese momento desde el fondo de tu estómago. Piensas que quizá no estás en el trabajo correcto, que deberías estar en otro lado, haciendo otra cosa. Al fin y al cabo ni te gusta tanto lo que haces. ¿Qué pasaría si renuncias? ¿Qué harías en lugar de esto? Solo vas a cumplir con un día más, con tus obligaciones, con ganarte el pan de cada día. Te levantas de la cama y ya estás pensando en qué hacer de desayunar antes de siquiera meterte a bañar. Puedes oler incluso los huevos fritos con salsa que piensas cocinar.
Bajas a la cocina. Y te preparas de desayunar mientras estás pensando en la gente que vas a ver el día de hoy y en los pendientes del día anterior que hay que resolver. Repasas los horarios, las citas y los reportes incompletos que habrá que terminar para hoy. En ése momento, recuerdas la imagen del colega tuyo con quien tuviste un problema acerca de unas ordenes de compra que no salieron a tiempo y se te revuelve el estómago antes de dar el primer bocado al plato que está frente a ti. Lanzas un taco que solo tú escuchas y te dispones a comer con el mal humor de la imagen de aquella persona. Vienen a ti los recuerdos de una pelea sin palabras, de un enfrentamiento de actitudes y de un correo lleno de espinas dirigido a tu jefe explicándole el error. No tuviste oportunidad de defenderte. Sientes que el desayuno se te revuelve en el estómago y dejas el plato a medio terminar.
Antes de irte, pasas al baño para ponerte la corbata y en ese momento recuerdas una cita que tendrás en la noche con la auditora del 2º piso. Una emoción te embarga y ya quieres que sea el final del día para poder tener la cita con la chica. Y quizá, ¿por qué no? Prepararle el desayuno al día siguiente.
Sales a la calle dialogando contigo mismo en tu cabeza acerca de cuál será la mejor estrategia para terminar el día Caminas por la calle rumbo a la oficina. Apenas son cinco calles. La gente camina para todas direcciones en aparente caos, pero todos tienen un destino fijo en su apresurado caminar. Estás absorto en tus pensamientos y cruzas los semáforos sin fijarte, solo siguiendo el rebaño de gente. En el instante en que esperas la luz verde para cruzar, en el instante en que tienes en mente la contestación del correo para tu colega, es el preciso instante en que subes la mirada y todo el ruido cesa. Dos universos se juntaron en chispas de luz que profundizaron hasta el fondo de tu alma, te paralizaste y solo podías escuchar el sonido de tu propia respiración. Es como si todo tu pasado y tu futuro se colapsaran en una implosión sorda que liberó tu alma en una emoción de libertad, volando por encima de tus pensamientos. Era como salir de un túnel en donde todo lo que existe es la luz y nada más. En ese instante, desapareces y te fundes a la vez con ése universo al cual perteneces y perteneciste siempre, en donde el tiempo y el espacio no existen, solo el vacío. Te conectaste con lo más profundo de tu ser a través de una mirada en un instante que se saborea a eterno. En ese momento, tus ojos y los ojos de un niño se conectaron. Era un niño cargado a las espaldas de una señora con las manos cargadas de bolsas del mandado rumbo a su esquina para vender dulces en el suelo. El brillo de sus ojos negros viéndote más allá de lo físico te ha silenciado por un instante, te ha puesto entre dos mundos paralelos, en un lugar en donde la paz y la quietud no dan lugar a nada más.
El semáforo cambia y el niño se aleja, en ese momento recobras el sentido consciencia de ti mismo y continúas caminando, pensando de nuevo en tu trabajo y dialogando incesantemente en tus adentros.

Recent Comments